Plumas y plumeros

Plumas y plumeros para cosquillas eróticas: comprar online

Es el juego sensorial más suave del catálogo: plumas y plumeros que se pasan despacio por cuello, costados, muslos y pies, y que multiplican su efecto cuando la otra persona lleva los ojos tapados y no sabe por dónde llegará el siguiente roce. No duelen ni dejan marca, así que sirven para tantear el terreno antes de dar cualquier otro paso.

Hay catorce modelos de Kink, Secretplay y Fetish Fantasy Series: plumas de avestruz, de pollo y plumeros de marabú, con mangos de metal, cuerda o pedrería y medidas de 15 a 56 cm.

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Cómo elegir una pluma para cosquillas

Todas hacen lo mismo, pero el largo del mango y el tipo de pluma cambian bastante la sensación y la forma de jugar.

  • Largo total: de 15 a 19 cm para un trabajo cercano y preciso; de 35 a 56 cm para recorrer el cuerpo entero sin moverte del sitio, práctico si la otra persona está atada.
  • Tipo de pluma: las de avestruz son largas y mullidas y dejan un roce amplio; las de pollo, más firmes, marcan mejor el trazo; el plumero de marabú concentra el contacto en una zona pequeña.
  • Doble extremo: buena parte de los modelos llevan paleta en el lado opuesto, con forma de encaje, rosa, corazón o volante, para pasar del roce al azote suave sin soltar el mango.
  • Mango: el metal se desliza frío por la piel y suma otra sensación; los de cuerda, plástico o pedrería pesan menos y se manejan mejor en sesiones largas.

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Preguntas frecuentes sobre plumas eróticas

¿Cómo se usan?

Se pasan despacio y sin patrón fijo por cuello, orejas, costados, interior de los muslos, pies y espalda, alternando roce y pausas. Lo que multiplica el efecto es la espera: cambiar de zona y de ritmo sin avisar.

¿Sirven para quien nunca ha probado el juego sensorial?

Sí. Son la entrada más suave: no duelen, no marcan y no exigen técnica ninguna. Permiten tantear hasta dónde queréis llegar antes de plantearos una pala o un flogger.

¿En qué zonas se pueden usar?

Son de uso externo y funcionan en casi todo el cuerpo. Evita los ojos y no las introduzcas en ninguna cavidad: las plumas sueltan barbas y el mango no está pensado para eso.

¿Cómo se limpian y se guardan?

No se sumergen. Se sacuden para airearlas y el mango se pasa con un paño ligeramente húmedo y se seca. Guárdalas colgadas o en su envoltorio: una pluma aplastada pierde el tacto y no lo recupera.