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Esta es la sección madre de los vibradores de Evolsex: desde aquí salen los clásicos, los de punto G, los realistas, los conejito de doble estimulación, las balas y huevos, los dobles, los anales, los de pareja y los masajeadores. Si sabes qué zona quieres estimular, ya sabes por dónde entrar.
Hay modelos para vulva, para juego anal y para usar en pareja, con marcas como Satisfyer, Fun Toys, Nalone, Moressa y Baile, y formatos que van del mini de bolso a la varita de masaje.
Un masajeador tipo varita —lo verás como wand o magic wand— tiene un cabezal ancho y redondeado sobre un mango largo, y concentra vibración profunda para estimulación externa: clítoris, vulva, perineo o cualquier músculo cargado. Aquí conviven las varitas clásicas de Fun Factory y LELO con los vibradores lay-on, más planos y pensados para apoyar sobre la vulva, y con modelos multiuso de Niya o Nalone con control remoto.
Un vibrador clásico es una varita recta, de punta redondeada o ligeramente curvada, que sirve tanto para la estimulación externa como para la penetración. Es el formato más versátil y el que mejor funciona como primer juguete: pocos botones, materiales no porosos y precio contenido.
Encontrarás modelos de silicona y ABS, casi todos recargables por USB, con longitudes que van de los 13,5 a los 19 cm y entre 7 y 10 funciones. Marcas presentes: Baile, Dolce Vita, Armony Vibrators y Fun Toys.
Los vibradores de punto G abren esta selección: cuerpo curvado y punta ancha para presionar la pared frontal de la vagina, a pocos centímetros de la entrada. Junto a ellos conviven el resto de familias del catálogo, porque casi nadie compra un solo tipo.
Hay modelos rabbit que suman estímulo interno y externo, estimuladores de clítoris por ondas o contacto, dedales, mariposas con arnés, tangas y braguitas con mando a distancia y piezas de empuje o rotación, de LELO, Satisfyer, Fun Factory o High Tech.
Un vibrador realista reproduce la anatomía de un pene —glande definido, relieve venoso, tacto blando— y le añade motor: llenado y estimulación en la misma pieza. Es la elección lógica si ya usas un consolador y echas de menos la vibración.
Aquí conviven modelos flexibles de silicona, piezas con efecto calor y control remoto, multifunción que suman movimiento de empuje a la vibración y torsos de varios kilos para quien busca peso y estabilidad. Las medidas más repetidas van de 20 a 23 cm de largo, con diámetros de entre 3,5 y 4,1 cm.
Una bala vibradora es el juguete más pequeño y versátil del catálogo: vibración concentrada para clítoris, pezones o perineo, en formatos mini que caben en cualquier bolsillo. Los huevos, en cambio, se usan internamente y muchos llegan con mando a distancia o app para ceder el control a otra persona.
Hay modelos clásicos, texturizados, dobles y con empuje, además de propuestas de Rocks-Off, Fun Factory, Fun Toys y APP Series.
Un vibrador para parejas es, en la práctica, un juguete que uno lleva puesto y la otra persona controla: aquí encontrarás huevos vibradores, modelos con ventosa para juego manos libres y dildos vibradores, todos con mando a distancia o app. Marcas como Shequ, Oninder o Intense Remote Control cubren desde el estímulo suave hasta la penetración con empuje o calor.
Funciona en casa y a distancia, y sirve igual de bien en solitario cuando prefieres olvidarte de los botones.
Los vibradores dobles estimulan dos zonas a la vez con un solo juguete: la mayoría son modelos en forma de U que se colocan dentro y dejan un brazo apoyado sobre el clítoris, pensados para llevarlos puestos durante la penetración en pareja.
También hay dobles extremos flexibles para compartir entre dos personas y estimuladores de pinza para clítoris, muchos de ellos con mando a distancia, de marcas como LELO, Satisfyer, Nalone, Snail Vibe, Brilly Glam y Armony for Couples.
El vibrador conejito o rabbit combina dos estímulos a la vez: un cuerpo interno curvado hacia el punto G y un brazo externo que apoya en el clítoris. Es la opción lógica si ya sabes que disfrutas de ambas cosas por separado y quieres las dos sin usar dos juguetes.
Hay modelos con rotación, movimiento oscilante, golpeteo o pantalla, de marcas como Satisfyer, Fun Factory, High Tech o B Swish. La clave no está en el número de funciones, sino en que el brazo encaje con tu anatomía.
Un vibrador anal combina la forma de un plug —cuerpo cónico, cuello estrecho y base ancha que impide que se introduzca del todo— con un motor que añade vibración. Encontrarás desde piezas finas para empezar hasta modelos con relieve, cola decorativa, movimiento de empuje o control remoto para cederle el mando a otra persona.
Conviven marcas como Rocks-Off, Satisfyer, Mr Play, Climaximum o Anal Toys, con buena parte del catálogo recargable. Para acertar mandan la talla y la base, no el número de programas.